En los últimos años muchas empresas han anunciado que utilizarán en breve drones para el reparto de diferentes artículos o incluso comida. Ejemplos de ello son Amazon, Dominos Pizza o United Parcel Service.

A nadie escapa que las condiciones meteorológicas resulta un factor clave a la hora de poder llevar a cabo esta tarea satisfactoriamente y por ello algunas de estas compañías han empezado a desarrollar modelos meteorológicos que le permitan pronosticar condiciones atmosféricas muy locales, como podría ser el flujo de vientos en calles y avenidas.

Objetivo: pronósticos fiables en tramos urbanos

Para ejecutivos como Sean Cassidy de Amazon, actualmente no hay un nivel suficiente de seguridad para fiarse del pronóstico del viento en una calle o si a una hora concreta puede desatarse una tormenta en una zona determinada de una ciudad.

Y es que el reparto de estas empresas puede ponerse en serio riesgo ante un fenómeno meteorológico imprevisto, lo que conllevaría la consiguiente pérdida económica

¿Cómo se pueden realizar pronósticos tan minuciosos?

La clave está en los propios drones. Como sabemos los modelos meteorológicos necesitan conocer las condiciones actuales para prever los futuros cambios en la atmósfera.

Cuanto más detallado sea ese conocimiento mejor pueden trabajar estas herramientas y por ello estos aviones no tripulados jugarán un papel fundamental albergando distintos sensores meteorológicos que informarán de las condiciones meteorológicas en las calles por las que se desplacen.

Una tecnología costosa

Los empresarios saben que no será una solución económica. Estiman que cada uno de estos drones equipados con sensores meteorológicos que midan la presión, humedad, velocidad y dirección del viento o la temperatura, alcanzarán un valor de unos 2.500 dólares.

Además, tendrán que contar con la conectividad necesaria para reportar sus datos al centro de predicción meteorológica en tiempo real.

La dificultad de las previsiones dentro de una ciudad

Los meteorólogos saben que el pronóstico en una urbe es muy complicado: las calles modifican el flujo de vientos, tanto en velocidad como en su dirección y por otra parte, las sombras, el calor extra que aportan los materiales de los edificios y calles, los jardines… provocan cambios en la temperatura.

Esta amalgama de circunstancias hace que un pronóstico global resulte insuficiente para saber si un dron tiene que enfrentarse en una determinada avenida o plaza ante un viento más intenso de lo esperado o con rachas desde un sentido imprevisto.

El caso de Zipline

Antes de que los drones se pongan en marcha, otras empresas están trabajando con aviones no tripulados para realizar ciertos transportes lo que puede servir de referencia para el futuro trabajo que realizarán los drones.

Un avión no tripulado de Zimpline realizando una entrega

Por ejemplo, Zimpline es una empresa que está usando este tipo de artilugios para entregar suministros de sangre a hospitales rurales en Ruanda. Sus técnicos han logrado con éxito realizar muchos de estos portes pero en cambio, al afrontar tramos muy largos y tener que atravesar algunas cadenas montañosas, se han encontrado con problemas a causa de las inclemencias meteorológicas.

Más información: https://www.bloomberg.com/news/articles/2017-06-21/the-future-of-drone-delivery-hinges-on-predicting-the-weather-block-by-block

Información relacionada: