Diversas investigaciones indican que lleve menos los fines de semana

¿Llueve más los fines de semana? Muchos de vosotros nos preguntáis por esta percepción que indica que siempre que llega el final de la semana el tiempo empeora.

Hemos realizado una búsqueda de artículos científicos al respecto y hay disparidad de criterios y en todo caso, se demuestra lo contrario.

Mientras algunas investigaciones no ven una relación concluyente entre la lluvia y los días de la semana, otros que es ven una clara influencia, que vendría marcada por el ciclo de la actividad humana y su impacto en la atmósfera.

Para algunos no está claro si llueve más los fines de semana

Investigar si llueve más los fines de semana ha sido y seguirá siendo un asunto de interés para los científicos.

Hay mucha literatura al respecto y podemos leer artículos como este que no acabaron encontrando una relación evidente.

La investigación indicaba que mientras eran conscientes de que otros científicos sí habían hallado una dependencia, ellos no la hallaron en Estados Unidos,.

Sería un buen ejemplo, pues es un país donde hay bastante actividad industrial, así como zonas pobladas que contrastan con otras muy deshabitadas.

Un grupo de científicos finlandeses, analizando datos de más de 200 estaciones meteorológicas de Estados Unidos desde 1951 hasta 2002, no consiguieron determinar que sábados y domingos fueran más lluviosos.

En cambio, demostraron que a partir de la década de los 1980 las lluvias incrementaron su intensidad y frecuencia, coincidiendo con el aumento notable de la actividad industrial.

Para otros está claro: llueve menos los fines por los ciclos de la contaminación

En cambio, los estudios que sí han creído demostrar una relación fin de semanamenos lluvia, se basan en que los ciclos semanales de la contaminación atmosférica estarían detrás de esa dependencia.

Uno de esos trabajos fue realizado por la Universidad de Barcelona basándose en datos meteorológicos de 13 observatorios de la red de AEMET desde 1961 a 2004

Para los investigadores las diferencias, aunque pequeñas, son «estadísticamente son significativas«.

Por ejemplo, si se sumara la lluvia recogida durante todos los miércoles del trimestre, se obtendría una precipitación total de 26,92 litros por metro cuadrado.

Por otro lado, si se analizan los sábados, entonces el resultado es de 23,28 mm.

En otras palabras, la anomalía entre el día más lluvioso y el menos lluvioso de la semana resultaba en el estudio de casi un 20% en contra del tramo final de la semana.

Otro apunte interesante, los resultados se repitieron tanto en observatorios urbanos (Barcelona, Madrid, Valencia) como en otros más rurales (Navacerrada, Badajoz, Tortosa-Roquetes).

Los aerosoles pueden influir en este ciclo

Es cierto que los aerosoles pueden favorecer el enfriamiento de la superficie por la reflexión de la radiación, lo que a su vez debería contribuir a la formación de bajas presiones.

Pero ello no demuestra la premisa anterior y resultaría atrevido afirmar que a mayor contaminación, más lluvia.

Hay que tener en cuenta que la circulación atmosférica puede verse perturbada ligeramente por el ciclo de los aerosoles.

Pero la propia variabilidad natural o los forzamientos derivados de otras emisiones, como los gases de efecto invernadero, deberían de provocar un mayor impacto