Más de 100 millones de rayos caen a tierra cada año en los Trópicos, causando importantes daños en su ecosistema, ya que dañan a los árboles y resto de vegetación que queda bajo el radio de acción de todas esas descargas eléctricas.

Un trabajo de investigación ha estudiado cómo la caída de toda esta cantidad tan importante de rayos influye en la capacidad de los bosques para almacenar biomasa y, por lo tanto, carbono, así como otras variables del ecosistema de los Trópicos.

100 millones de rayos al año

Ya teníamos una idea aproximada de cómo era el campo de distribución e intensidad de rayos en todo el Planeta.

Estudios de la NASA y de otros organismos meteorológicos destacaban que entre el Trópico de Cáncer y el de Capricornio se encontraba la zona de la Tierra más tormentosa.

El estudio de los investigadores del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI) en Panamá ha estimado a partir de datos terrestres y satelitales, que más de 100 millones de rayos en tierra en esa zona, alterando radicalmente los bosques y otros ecosistemas.

“Un rayo daña un total de 23,6 árboles”

El trabajo indica que los rayos, probablemente, matan la mitad de los árboles más grandes en un bosque panameño.

Concretamente los científicos descubrieron que un rayo daña un total de 23,6 árboles y mata a 5,5 de estos árboles en un año, en promedio.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores se apoyaron en datos satelitales sobre ubicaciones de impactos y efectos en el suelo alrededor de 92 impactos de rayos, incluidos los de otros trabajos anteriores.

Dañan aproximadamente 832 millones de árboles al año

Con esa información, estimaron que los rayos dañan aproximadamente 832 millones de árboles tropicales cada año y que aproximadamente una cuarta parte de los árboles probablemente mueren a causa de las heridas.

¿Conexión entre la actividad eléctrica y el ecosistema?

Además, analizaron si había una conexión entre la cantidad de rayos y el tipo de ecosistema, su biomasa y variables climáticas como la lluvia y la temperatura.

Y descubrieron que los rayos eran más frecuentes en bosques, sabanas y áreas urbanas que en pastizales, matorrales y tierras de cultivo.

Por ejemplo, los bosques que sufren más rayos cada año tienen menos árboles grandes por hectárea, tal vez porque los árboles individuales grandes en estos bosques se destacan más, tasas más altas de rotación de biomasa leñosa (más biomasa arbórea muere cada año) y menos biomasa aérea total.

Lo que no pudieron responder es la cuestión de por qué algunos árboles sobreviven a los rayos mientras que otros mueren: quizás la razón estriba en que algunos árboles han desarrollado formas de hacer frente a una amenaza tan común.

Referencias:

https://stri.si.edu/scientist/helene-muller-landau

https://onlinelibrary.wiley.com/doi/abs/10.1111/btp.12826